Monitoreo y Datos
Implementar sistemas de recolección de datos sobre feminicidios para entender la magnitud del problema y evaluar la efectividad de las políticas públicas.
En un intento por evidenciar la problemática de la violencia contra la mujer y la incapacidad de las medidas penales para erradicarla, la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (ONU) Sede Bogotá reunió a varios especialistas para visibilizar el tema y buscarle salidas al laberinto.
El resultado de la investigación realizada en el grupo de la Escuela de Derecho Penal “Nullum crimen sine lege”, de la ONU, es el libro Feminicidio y educación: aproximaciones y construcción del discurso desde la práctica social.
El profesor asociado Omar Huertas Díaz, encargado de coordinar el trabajo de análisis documental, explica que se designaron categorías como homicidio y feminicidio. “Estas no deben ser interpretadas de manera unívoca; ameritan ser estudiadas en conjunto, según el marco situacional desde donde se aborde el problema”, afirma.
El experto Huertas destaca que al revisar los tipos de feminicidios propuestos por investigadores y organismos internacionales se percibe erróneamente que toda muerte de una mujer es considerada como un feminicidio. Esto fomenta el estatus de víctima, invisibilizando el fenómeno al hacerlo trivial. Además, deriva en el detrimento de los derechos de los procesados o juzgados por supuestos hechos de feminicidio.
Es esencial contar con registros oficiales y fuentes confiables que permitan la recopilación de datos. Esto incluye información de instituciones gubernamentales, ONG y organismos internacionales que trabajan en la defensa de los derechos humanos. La falta de un registro uniforme puede llevar a subestimar la magnitud del problema.
Las estadísticas son un recurso clave para entender la incidencia del feminicidio. Por ejemplo, se pueden analizar cifras anuales, tasas por cada 100.000 habitantes y desagregar datos por región, edad y relación de la víctima con el agresor. Estos datos permiten identificar patrones y tendencias, facilitando la intervención de las autoridades.
Además, es vital considerar la clasificación de los feminicidios en diferentes categorías, como los que ocurren en el ámbito familiar, los relacionados con el crimen organizado o los que resultan de violencia doméstica. Esta segmentación ayuda a diseñar políticas específicas y dirigidas.
El monitoreo también incluye el seguimiento de los casos judiciales. Es crucial observar cuántos feminicidios llegan a juicio, el tiempo que tarda el proceso judicial y las sentencias impuestas. La impunidad es un factor que alimenta la violencia, y medirla es clave para evaluar la efectividad del sistema judicial.

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